jueves, 23 de agosto de 2012

La Salud según las Estaciones: la Primavera

Sobre el régimen de la complexión equilibrada en la primavera


Hay que tener en cuenta que estas indicaciones revisten un carácter general, por lo cual pueden aplicarse a todas las complexiones, si bien los regímenes específicos contienen otras prescripciones tendentes a contrarrestar las desviaciones que se presenten en uno u otro sentido.

Cuando el cuerpo se halla equilibrado y la estación también está en equilibrio, existe entre ambos una analogía e idoneidad que hacen que el fin deseado se alcance sin esfuerzo y sin alteración en cuanto a la cantidad.

Como es conocido ya, lo primero a tener en cuenta es la situación del aire que se respira y en el que está inmerso el cuerpo, que habrá de ser lo más puro y suave posible, siempre en movimiento, bajo un viento suave y aromatizado con frecuencia con almizcle e incienso. Lo contrario producirá tristeza. No descuidar una cuestión: los lugares estrechos, con malezas y zonas de desecho próximas son dañinos y están totalmente contraindicados. Si el aire no posee las cualidades deseadas, se compensa con lo opuesto, abriendo por un lado y cerrando por otro, refrescando o calentando según convenga y buscando zonas despejadas.

Así pues, para las reuniones conviene elegir habitaciones con el aire equilibrado, amplias y bien orientadas para que no les alcance el soplo insalubre del sur ni el frío del norte con su cortejo de resfriados y catarros. En caso de humedad excesiva se aconseja elevar tarimas de madera o utilizar las partes altas de la casa. En caso contrario se rociará agua hasta que el polvo se disperse.

Dado que nuestro fin es conservar la complexión equilibrada, el alimento será de preferencia ligero, que origine excelente quimo y se transforme rápidamente en sangre. Tales características las poseen el jugo de la carne, la yema de huevo y el pan de flor de harina, bien amasado y cocido. Son equilibradas las carnes de gallina, cabrito y ternera lechal, las cuales admiten múltiples preparaciones, tanto asadas como cocidas, adobadas con vinagre, aunque evitando el exceso de grasa y picantes.

Son muy recomendables las gachas de cebada y avena, por la mañana, ya que contribuyen a purificar los órganos de la digestión. El mismo efecto manifiestan los dulces elaborados con miel y almendras y los zumos de ácidos en general: lima, limón y granada amarga.

A medida que se aproxime el verano se tenderá hacia su régimen, refrescando las carnes cocidas con hortalizas frescas -lechuga, calabaza- y acidulándolas con vinagre. Si es mayor la proximidad al invierno se buscará calentar los alimentos con especias equilibradas y verduras caloríferas -zanahorias, nabos-. Son también alimentos excelentes la flor de harina, los higos, el melón y el salvado.

En la primavera se reactivan los humores, se desborda la existencia y todo se pone en movimiento, circunstancias todas que obligan a reducir la ingestión de alimento y a secar el cuerpo, prescindiendo de ciertas carnes y bebidas. Es de mencionar que tal conveniencia la observa el ayuno cristiano al prescindir de la carne durante cuarenta días en la primavera.

El agua siempre será la mejor bebida, más o menos enfriada según el punto de la estación, eligiéndola ligera y de sabor dulce. También son buenas las infusiones de hierbas equilibradas, las cuajadas, la cerveza sin alcohol y los jarabes de jalapa, rosa y limón junto con el oximiel, cuya proporción de vinagre se aumentará a medida que aumente la temperatura.

El baño debe ser equilibrado, con tendencia a refrescar tanto por parte del agua como del aire.

Conviene utilizar tejidos o géneros intermedios entre la frialdad y suavidad del lino o la calidez y los pliegues del algodón, así como la lana fina, el pelo de cabra y la piel.

Se practicará el coito normalmente, seleccionando los momentos de mayor equilibrio, cuando se haya hecho la digestión y el deseo sea patente; dejar a un lado la porfía y esperar a que llegue el deseo. Esto es lo equilibrado y entonces el acto se realiza logrando la plena satisfacción y la exigencia cumplida y esto es lo perfecto.

Y causas de amor y de dicha son que el hombre satisfaga la necesidad de la mujer más que la suya, para evitar el fracaso y la desilusión y traer la alegría y la consideración de lo bueno.

Se buscará el término medio entre el sueño y la vigilia; un sueño largo, de noche, seguido de cierta vigilia excitante -el frescor y placer del amanecer- que luego calma.

En cuanto al deporte, andar y montar si es posible, además de la lucha, la esgrima y otros juegos según la facilidad y la costumbre.

Un ejercicio excelente para los órganos de la articulación y de la respiración es la lectura a media voz. Para los ojos se recomienda contemplar los colores verdes, las aguas y las lecturas con líneas proporcionadas. Para los oídos, las melodías y sonidos elevados, a medio camino entre los acordes graves y agudos. Para el espíritu, participar en tertulias con personas ingeniosas, artesanos o técnicos de carácter ecuánime, capaces de mantener conversaciones sobre temas relacionados con la Ley y las Ciencias divinas, sin referirse a cuestiones enojosas o tristes. Se recitarán alabanzas, sufismos y poesías, eludiendo las diversiones excitantes, la alegría excesiva y el cansancio.





Sobre el régimen de la complexión sanguínea en la primavera

El aire cálido genera alteraciones en jugos y humedades, y así sucede también en la sangre , ya lo dice el refrán. Para compensarlas se buscarán los aires puros, frescos y suaves, resguardándose de los soplos del sur y del poniente.

En particular se debe prescindir de la carne, tomándola solamente seca y en poca cantidad, puesto que las enfermedades tienden a aumentar mucho en estas condiciones.

Se refrescarán con hortalizas y frutos agrios como limones, limas, granadas y frutos verdes con acompañamiento de endivia, lechuga, achicoria, calabaza y pepino, condimentados con limón, vinagre de granada y lentejas.

La bebida enfriada con hielo, pues a esta constitución, a causa de su robustez, le viene el hielo mejor que a ninguna otra. Evitar el agua con apariencia turbia y mezclarla con gotas de vinagre. Se recomienda el agua de rosas, las tisanas de cebada y oximiel y el zumo de limón o granada con azúcar por la mañana temprano. Para retener el vómito, si hay necesidad de ello, está indicada la pulpa de membrillo y otras frutas, mientras se desaconsejan los dulces y lo elaborado con mucha miel o azúcar.

Resultan excelentes los cohombros y los melones por su especial característica de permanencia en el estómago, así como las ciruelas negras, las acerolas, los membrillos y las manzanas.

Se recordará siempre que el régimen aumentará o disminuirá según la estación esté en su medio o en sus extremos.

En cuanto a los deportes será bueno efectuarlos al amanecer, en zonas frescas, siendo lo más adecuado para esta complexión caminar y realizar ejercicios hasta que el sudor corra por la piel, con la finalidad de vaciar los vapores condensados.

Esta complexión es la más adecuada para practicar el coito, haciéndolo en momentos equilibrados y cuando exista el deseo de modo natural.

Se buscará más la vigilia que el sueño, procurando distraerse con reflexiones. No se aconsejan los baños prolongados desde ningún punto de vista, pero sí lavarse con agua fría porque fortalece y vigoriza, calmando la congestión de vapores. Se inhalarán de preferencia aromas de rosas, violetas y mirtos.

Los mejores vestidos son los confeccionados con lino, seda y telas refinadas dobles o ligeras.

Evitar la contemplación de rojos y amarillos, fijándose en los verdes intensos, blancos, negros y flores de diversos colores.

Respecto a las distracciones vendrá bien escuchar sermones que inciten al temor, además de poesías y relatos que conmuevan al llanto. También beneficiarán al espíritu las charlas con personas solemnes y graves, alejadas de diversiones y juegos, buscando la compañía de artesanos que trabajan las pieles.




Sobre el régimen de la complexión biliar amarilla en la primavera

Recordemos que esta complexión es seca, de modo que tal complexión queda compensada por la humedad de la estación. El aire se buscará puro y fresco, mejor si domina el soplo del norte y los vientos fríos, y aún mejor si circulan por jardines en los que germinan flores suaves y por prados húmedos.

Se pueden comer carnes que refresquen y humecten como de cordero, de cabrito o de polluelos condimentados con verduras frescas y aciduladas con agrios y con guarnición de frutas ácidas como manzanas, membrillos y ciruelas.

También pueden tomarse con beneficio la leche cuajada, la leche desnatada y el pescado fresco.

Por otro lado se pueden sustituir las carnes por platos elaborados con lechuga, endivia, sopa de lentejas, cebada cocida con agrios y caldos simples de pollo con lima y ácido de granada.

En cualquier caso conviene reducir la cantidad de alimentos y de dulces y, si se encuentra necesario, limitarse a tomar cosas ligeras como caldos, tisanas y sopas. Si apetece algo más pesado, viene bien la carne de vacuno, las vísceras de vaca y cordero, el queso fresco, los pescados frescos, los fideos, los macarrones, las carnes picadas, los platos de trigo cocido y todo alimento que se pueda tragar sin masticar.

Agua de excelente calidad y frescor natural es lo mejor para beber, tomándola antes de comer o después de haber hecho la digestión. También se puede beber la leche ácida o el suero y la cerveza sin alcohol.

Es más aconsejable prescindir de las frutas tiernas y húmedas y de los dulces, pero si se toman y resultan difíciles de digerir, se beberá agua helada, ácido de granada y oximiel. Las frutas que se recomiendan son el pepino, el melón, las ciruelas, las peras, las manzanas y los membrillos.

En ayunas, por la mañana, resultan excelentes los jarabes aromáticos como el oximiel, el oximiel de lima, el jarabe de acedera y achicoria.

El exceso de calidez puede incitar a dormir, lo que se hará toda la noche y parte del día en lugares bien ventilados e incitando el sueño con masajes en las extremidades.

En cuanto al deporte se recomienda la navegación por mares y ríos, así como la natación para eliminar el engrosamiento y los catarros, y los paseos por lugares aireados y frescos.

El coito también se puede practicar libremente si escasea la humedad y hay mucha calidez, buscando no obstante los momentos apropiados, seguidos de reposo y sueño.

Los baños con agua dulce y fría resultan beneficiosos siempre que no haya exceso.

Se aconsejan las inhalaciones de flores refrescantes como rosas o violetas o sus aguas correspondientes; los perfumes de violeta y sándalo.

Para los vestidos, las telas de algodón, de algodón y lino y de algodón y seda son las mejores.

Se procurará el encuentro con gentes cultas y liberales, de carácter apacible y poco propensas a las discusiones, que mantengan conversaciones sobre amores, anécdotas, ganancias e hijos sobresalientes. Para el oído se recomiendan los cantos suaves y rítmicos, alternados con recitaciones de plegarias y poesías amorosas. Es beneficiosa la contemplación del rocío, de ríos y vegetales. Por otro lado tendrá beneficio la compañía de artesanos que hagan su labor haciendo escaso movimiento.

Este es un régimen que resulta apropiado tanto en los extremos como en medio de la estación.





Sobre el régimen de la complexión biliar negra en la primavera

Aquí las cualidades quedan compensadas por contraposición.

Se buscará el aire equilibrado, situándose en zonas en las que soplen vientos suaves.
Como alimento convienen las carnes equilibradas, de crías de cordero, cabrito y polluelo, así como las comidas fáciles de tragar, tal el arroz con leche. Será bueno calentar las carnes con cebollas o refrescarlas con lechuga, según convenga.

Como bebida lo más adecuado es el agua equilibrada en frialdad y cantidad, así como los jarabes equilibrados como el de jalapa, azufaifa y lengua de buey o consuelda.

Constituye un excelente aperitivo el alfenique, que es un dulce hecho a base de azúcar y almendras dulces, y las pasas cocidas con miel.

En lo referente al deporte, el sueño, el baño y el coito, en todos los casos deberán ser en justa proporción, observando tanto la situación de la estación --en su apogeo o en sus extremos - y de la complexión.

Los mejores vestidos son los elaborados con telas suaves de lino, seda y muselina. Los mejores perfumes: el agua de rosas, el ámbar, el aceite de almendras con algalias, el almizcle y aguas de otras flores equilibradas.

Se aconseja contemplar aguas, flores de muchos colores y el color blanco. Para el oído y el espíritu conviene escuchar sonidos acordes de rabel, cítara y tambores, frecuentar tertulias en las que se comenten temas literarios e históricos y permanecer en la compañía de diseñadores, sastres y otros artesanos que ejerzan oficios nobles.

Sobre el régimen de la complexión flemática en la primavera

En ella se compensa la frialdad con la calidez de la estación, empero puede haber un exceso de humedad, razón por la cual es conveniente que el aire se mueva para buscar una mayor desecación.

Resulta apropiado todo alimento seco, asado, frito o tostado con salmuera y substancias pungentes como hinojo, nabos o zanahorias; también vendrán bien las especias y los colorantes. Sin embargo, se desaconsejan los caldos y alimentos fáciles de digerir.

Como es habitual para todos los regímenes, el agua, ligeramente endulzada si se desea y el oximiel son las mejores bebidas. Por otra parte resultarán medicinales los jarabes de cantueso y almáciga.

Se recomiendan los frutos secos como pasas, avellanas, castañas y similares.

Se practicará el deporte de forma abundante en momentos equilibrados del día, con intensidad, hasta que los miembros enrojezcan y se vean favorecidos, paseando, lanzando, con diversos juegos y luchas.

Esta estación es asimismo más idónea para la practica del coito que las secas, sobre todo si se efectúa de forma moderada en lugares atemperados.

Respecto al baño se recomienda si no se prolonga demasiado, así como los baños de sol.

Los mejores vestidos son los confeccionados con telas que calienten y sequen como lana, algodón y géneros entremezclados con seda.

Son numerosos los perfumes e inhalaciones de efecto beneficioso: de naranja ácida, lirio, jazmín y alhelí, de malvavisco y menta, de serpol y albahaca. También los perfumes de almizcle, ámbar, madera india y similares.

Para la contemplación son apropiadas las flores de colores, los verdes y los amarillos. Para el intelecto y el espíritu están indicadas las conversaciones sobre argumentaciones intelectuales y temas educativos, la audición de melodías con tendencia a fuerte, de poesías en metro heróico, de temas de vanagloria y valentía, además de las tertulias con comerciantes, escultores y artesanos que trabajan con metales.





Conclusiones

Con estas apreciaciones acerca de la primavera hemos concluido nuestra pequeña incursión en la obra de Muhammad ibn al-Jatib, médico, historiador y visir de Granada al que los azares de la política llevaron hasta la ciudad marroquí de Fez, donde murió ejecutado el año 1374, tras exiliarse junto a Abu ´Abdallah (Muhammad V), hijo de Yusuf I. En dos ocasiones fue su visir y en dos ocasiones también le acompañó en su destierro.

El excesivo celo de Jiménez de Cisneros le llevó a quemar en una pira pública miles de volúmenes de religión, sin embargo, tal vez alguien le aconsejó mejor o su codicia se agudizó y se llevó todos los libros de medicina y demás disciplinas científicas a su biblioteca de Alcalá.
Nota
Abdallah b. al-Jatib: “Kitab al-wusul li-hifz al-sihha fi-l-fusul” o “Libro de Higiene”
Edición de Mª de la Concepción Vázquez de Benito. Universidad de Salamanca , 1984.
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